Las rocas ígneas se forman por el enfriamiento y la solidificación de un magma o de una lava. Se clasifican en dos tipos principales: intrusivas (plutónicas), que se enfrían lentamente bajo la superficie terrestre, y extrusivas (volcánicas), que se enfrían rápidamente en la superficie. Son importantes para comprender los procesos del magmatismo, la formación de la corteza terrestre y la actividad tectónica.

Fuente Best, M. G. (2003). Igneous and Metamorphic Petrology. Wiley-Blackwell.