Eón
Hádico
Hace 4.600–4.000 millones de años
La superficie de la Tierra estuvo en gran parte fundida durante buena parte del Hádico, y el vapor de agua y la desgasificación volcánica desempeñaron un papel importante en la configuración de su atmósfera primitiva.
Durante el Hádico, la Tierra todavía estaba en proceso de acreción, el mecanismo por el cual las partículas del sistema solar primitivo se aglomeraban para formar cuerpos mayores. La superficie del planeta estaba dominada por océanos de magma, y su atmósfera se componía principalmente de hidrógeno, helio, metano, amoníaco y vapor de agua, sustancias liberadas por la actividad volcánica. Estas condiciones iniciales eran hostiles para la vida tal como la conocemos. Las evidencias geológicas de esta etapa proceden sobre todo de los circones detríticos, los minerales más antiguos que se han encontrado jamás, que aportan pistas sobre el enfriamiento y la solidificación de la corteza terrestre.
Las investigaciones sobre los circones antiguos de Jack Hills, en Australia Occidental, sugieren que la corteza terrestre pudo haberse enfriado lo suficiente hace unos 4.400 millones de años como para permitir la existencia de agua líquida, formando quizá los primeros océanos, que habrían sido decisivos para el desarrollo de un entorno habitable.