Era
Neoproterozoico
Hace 1.000–541 millones de años
Uno de los acontecimientos que definen el Neoproterozoico fue la fragmentación de Rodinia, que comenzó hace unos 800 millones de años. Este cambio tectónico alteró drásticamente la geografía de la Tierra, creó nuevos océanos e influyó en los patrones climáticos globales. Este periodo es conocido también por la hipótesis de la «Tierra bola de nieve», según la cual la Tierra sufrió glaciaciones extremas, con hielo que posiblemente cubrió todo el planeta. Las evidencias de estos episodios proceden de depósitos glaciares hallados en latitudes tropicales, un fenómeno que solo se explica con una glaciación a escala global.
Desde el punto de vista biológico, el Neoproterozoico es importante por el auge de la vida pluricelular, en particular la enigmática fauna de Ediacara, que representa algunos de los animales más antiguos que se conocen. Estos organismos de cuerpo blando vivían en ambientes marinos someros y se conservan en yacimientos fósiles de todo el mundo, entre ellos Australia, Namibia y Canadá. La relación exacta de estos organismos con los linajes animales actuales sigue siendo objeto de debate, pero marcan un aumento significativo de la complejidad biológica que precede a la explosión de vida del Cámbrico.
El Neoproterozoico vio además un aumento de los niveles de oxígeno, que pudo ser un factor impulsor de la evolución de la vida compleja. Las concentraciones de oxígeno probablemente aumentaron por el enterramiento de carbono orgánico, lo que permitió la oxigenación de los ambientes marinos someros en los que prosperaron los primeros animales.