Eón
Proterozoico
Hace 2.500–541 millones de años
El Proterozoico es una de las etapas más decisivas de la historia de la Tierra, ya que presenció el primer gran aumento de los niveles de oxígeno atmosférico (el Gran Evento de Oxidación) y el surgimiento de las primeras formas de vida complejas. Al principio de esta era, las cianobacterias siguieron liberando oxígeno a la atmósfera, lo que acabó por superar la capacidad de la Tierra para absorberlo y provocó una acumulación gradual de oxígeno tanto en los océanos como en la atmósfera. Este proceso causó la extinción de muchos organismos anaerobios que prosperaban en ambientes pobres en oxígeno, pero allanó el camino para la evolución de la vida aerobia.
Durante las eras Mesoproterozoica y Neoproterozoica, la actividad tectónica dio lugar a la formación y la fragmentación del supercontinente Rodinia. Las glaciaciones del Neoproterozoico, incluidos los episodios de «Tierra bola de nieve», pudieron contarse entre las edades de hielo más extensas de la historia de la Tierra, y es posible que cubrieran de hielo todo el planeta durante millones de años.
En el Proterozoico surgieron también los primeros organismos eucariotas, de los que más tarde derivó la vida pluricelular. Los fósiles de este periodo, como la biota de Ediacara, aportan evidencias de los primeros organismos pluricelulares complejos, que acabarían conduciendo a la explosión de vida del periodo Cámbrico.